Crisis económica y política en la Española

Crisis económica y política en la Española

La producción de azúcar

Durante la administración de los Padres Jerónimos se recomendó una serie de medidas para impedir la ruina de la Española debido al decaimiento de la economía aurífera, en este sentido habían hecho suyas las opiniones de algunos sectores coloniales de que era necesario desarrollar la agricultura, para lo cual era importante la obtención de préstamos, labradores y negros esclavos que sirvieran de mano de obra; pero tomando en cuenta que los negros no fueran los llamados "ladinos" o negros civilizados en Europa, quienes ocasionaban problemas y de los cuales Ovando había traído algunos como esclavos suyos. Los negros que convenían eran los llamados "bozales", arrancados directamente del África por quienes se dedicaban a la trata o negociación negrera.

Los Padres Jerónimos llegaron a efectuar préstamos especialmente para la siembra y procesamiento de la caña de azúcar, planta que había sido traída por el almirante Cristóbal Colón en su segundo viaje y que no fue ampliamente aprovechada porque los intereses se dirigían a la explotación aurífera.

Sólo algunos colonos se habían dedicado a la fabricación de azúcar valiéndose del sistema rudimentario llamado trapiche que utilizaba la fuerza animal.

La producción de azúcar era para el consumo local; aun así se exportaba alguna cantidad hacia España. Rodríguez de Figuereo, quien sustituyó a los Jerónimos y Alonso Suazo, siguió ofreciendo préstamos y estímulos para el cultivo de la caña de azúcar. Figueroa actuaba de acuerdo a las recomendaciones dadas por la corona para promocionar la economía azucarera cuyo desarrollo estuvo motivado por:

  • El agotamiento de las minas de oro y la mano de obra indígena;
  • Aumento de la demanda del azúcar en Europa;
  • Aclimatación de la caña de azúcar a las condiciones ambientales de la Española.

Además, la corona ofreció diversas facilidades a los colonos: préstamos monetarios, exoneraciones de los impuestos para las herramientas industriales, especialistas azucareros y aprobación del tráfico de negros, reglamentado a través de la Casa de Contratación de Sevilla, por la real cédula dada en Zaragoza el 18 de agosto de 1518.

La reorientación de la economía colonial apoyada en la caña de azúcar produjo una serie de consecuencias que se fueron dando a medida que se multiplicaron los ingenios de manera especial en las riberas de los ríos para aprovechar sus recursos hidráulicos. Desde la dimensión económica, los principales miembros de la elite administrativa fueron quienes más invirtieron, trasladando sus riquezas de las minas a los ingenios y prolongando así por más tiempo, su poder colonial.

La transferencia impulsó el fenómeno de la ruralización social, debido a que sectores sociales residentes en ciudades y villas tuvieron que mudarse a las zonas cañeras donde se aplicó la crianza de ganado y la agricultura como renglones complementarios. En esta zona el poder político se particularizó en manos de los propietarios, no sólo por el prestigio que les otorgaba la riqueza, sino por la distancia que las separaba del poder colonial, lo cual les daba cierta independencia y además, por el manejo que ejercían sobre las vidas de los esclavos y las haciendas.

El régimen de la economía azucarera descansó fundamentalmente en el empleo de masas de negros africanos, que eran una maquinaria de producción, al mismo tiempo que se les explotaba brutalmente en un régimen esclavista se les ofrecía mejor trato que a los indígenas porque la adquisición de un negro conllevaba una inversión debido a que el propietario lo compraba en una subasta. La presencia del negro amplió la configuración étnico-cultural de la Española, especialmente a partir de 1520, cuando se intensificó el tráfico esclavista.

Dificultades de la producción azucarera

El desarrollo de la economía azucarera fue evolucionando positivamente y para 1527 existían 19 ingenios y 6 trapiches, concentrados en su mayor porcentaje, en las márgenes de los ríos Ozama, Haina, Nizao, Nigua y Yaque del sur, de esta forma la región sur con su puerto en Santo domingo, adquirió una mayor predominio productivo frente a la zona norte donde funcionaban sólo dos ingenios que exportaban sus azúcares por Puerto Plata. La dinámica capitalista que produjo el azúcar no pudo evitar la presencia de diversos conflictos que precisó enfrentar el propio virrey Diego Colón.

  • La insurrección abierta del cacique traíno Guarocuya, producida en 1520, y mediante la cual este cacique se opuso al trato esclavista que recibían los pocos aborígenes que habían quedado con vida en la colonia. El cacique conocía los modos institucionales y jurídicos de la colonia y pidió justicia frente a esa situación; pero no se le prestó atención. Por lo que reunió un grupo de seguidores de la población indígena y se sublevó en las montañas de Bahoruco, donde mantuvo a raya por trece años a los militares de la colonia. Este levantamiento constituyó la primera rebelión por la libertad indígena del "nuevo mundo" y la primera resistencia colectiva de los aborígenes frente a los europeos y su dominio.
  • La rebelión de Enriquillo (nombre del cacique en español) dio origen a un segundo conflicto: un grupo de esclavos negros, que pertenecían a los ingenios del propio virrey, se amotinaron y alzándose en diciembre de 1522 debido a la crueldad con que se les trataba. Esta rebelión fue brutalmente aplastada, pero esto no impidió que esclavos de otros ingenios siguieran escapándose a los montes o refugiándose en zonas abruptas como el caso de Bahoruco, los cuales se unieron a los indígenas rebeldes. Estos negros alzados recibieron el nombre de cimarrones y se agrupaban según la lengua o la tribu a la que se emparentaban o en torno a algunos líderes como fue el caso de Juan Vaquero, Diego de Guzmán, Diego de Ocampo y Sebastián Lemba. Estos negros se mantenían atacando a los ingenios y como algunos grupos andaban armados comenzaron a infundir temor en la población blanca que constituía una minoría.

Desde 1524, año en que Diego Colón se ausentó para ya no volver a dirigir, todos los gobernadores de la Española que se sucedieron hasta mediados de 1550 combatieron con energía los alzamientos utilizando diversos tipos de procedimientos, tales como: castigos como el cercamiento de los pies, azotamientos, horcas, quemarlos vivos y matanzas en grupos.

En 1533 se estableció la paz con Enriquillo quedando su grupo de aborígenes como hombres y mujeres libres quienes se establecieron en Boyá.

A pesar del auge económico del azúcar la población en la isla comenzó a reducirse. La insurrección de los aborígenes y el alzamiento de los negros esclavos influyeron en el alarmante éxodo de colonos, debido a que éstos ocasionaron algunos temores y dificultades por el estado de guerra que se creó.

Otros factores que motivaron la emigración de la población blanca de la isla fueron:

  • La concentración del poder y la riqueza en una reducida y cerrada élite.
  • El aumento del costo de vida causado por la carencia alimenticia, los impuestos y las restricciones que establecía el monopolio de la Casa de Contratación de Servilla.
  • La conquista de regiones de tierra firme de donde llegaban noticias sobre la existencia de riquezas mineras, las cuales estimularon necesidades y ambiciones de muchos colonos que comenzaron a emigrar desde 1520.

Este fenómeno migratorio produjo tanta crisis que las propias autoridades solicitaron al rey que prohibiera la salida de colonos y Carlos I estableció la pena de muerte para todo el que intentara emigrar, pero esto no paralizó el movimiento migratorio debido a que grupos de españoles continuaron mudándose a México y Perú. Sin embargo, la economía azucarera mantuvo un buen ritmo de producción hasta muy avanzada la segunda mitad del siglo XVI.

El contrabando

Entre los años 1568 y 1607, la exportación azucarera a España había sido muy desigual en comparación con el ritmo de producción de unos 30 ingenios, al mismo tiempo que se llevaba a España el azúcar, se conducía también una reducida cantidad de cuero, el cual era obtenido del ganado que cuantiosamente se había multiplicado desde los tiempos de Ovando, paralelo a la siembra de la caña, ya que el mismo era utilizado en los ingenios como transporte y alimentación. Azúcar y cuero eran embarcados hacia Sevilla, cuya casa de contratación no sólo monopolizaba el comercio, sino que limitaba al mismo los porcentajes que habían de exportarse. Esos productos pagaban impuestos de embarque. Servían para comprar los artículos necesarios para el desenvolvimiento de la vida colonial; pero ocurría que los precios que debían pagar los colonos de la Española eran superiores a los que el azúcar y el cuero tenían en Sevilla. Además, los artículos de consumo que traían a Santo Domingo, llegaban tarde y en malas condiciones, por el sistema de flota y otras dificultades, las cuales generaban conflictos entre España y el resto de Europa.

El resultado fue la puerta de escape que constituyó el contrabando como una actividad ilícita frente al sistema comercial español. Esta práctica de comercio ilegal tiene sus orígenes en los conflictos políticos, sociales y religiosos que se vinculaban a las monarquías de Carlos V y Felipe II, en la rivalidad internacional que generan ambos monarcas y que atraen hacia las colonias ultramarinas la presencia de corsarios piratas; y en la ausencia de un mercado exterior que permitiera a los colones de la Española colocar sus excedentes o negociar con otras naciones.

Esta ausencia se debía a los controles exclusivos de la Casa de Contratación de Sevilla, además la creciente demanda por parte de Europa de los derivados del ganado, de manera especial "el cuero".

El contrabando se inicio desde la segunda década del siglo XVI cuando diferentes posesiones españoles de América se vieron afectadas por la acción aislada de portugueses y franceses.

La piratería y el corso

Los franceses fueron los primeros en intensificar la piratería en América, ya en el 1522 Jean Florín, se encontraba en estas tierras saqueando puertos. A partir de 1562 los ingleses hicieron suya la práctica de incursionar en las indias occidentales.

El pionero fue John Hawkins que con el apoyo de Isabel de Inglaterra y unos cuantos negociantes de Londres buscó demostrar que el negocio inglés en América podía ser provechoso. Hawkins capturó esclavos en África que fueron comprados con dinero obtenido del azúcar y el cuero que había negociado en la Española.

El negocio efectuado por el inglés provocó una reacción tanto en la isla como en España donde tuvo la osadía de enviar parte del importe de sus ventas, como también una carta amistosa a Felipe II con la cual intentó persuadirlo de la conveniencia de que España e Inglaterra compartieran el comercio de América.

A pesar de la negativa española, Hawkins realizó otros viajes por la zona antillana, y aunque finalmente fracasó, introdujo en la zona a Francis Drake, quien algunos años después, se convirtió en el más temeroso de los corsarios al servicio de Inglaterra.

En 1586, Francis Drake invadió Santo Domingo y lo mantuvo por un mes bajo su poder. El gobernador de este entonces era Cristóbal Ovalle, quien tuvo que recaudar fondos para lograr que los ingleses abandonaran la ciudad y puertos. Drake y su grupo recibieron la suma de 25,000 ducados como compensación.

Además, saquearon las iglesias, la fortaleza y los almacenes de azúcares y cueros.

En la región del Caribe existieron dos formas de contrabando:

  1. El libre, practicado por personas individuales.
  2. Y el contrabando forzado, pues los que participaran en el mismo se encontraban al servicio de una nación europea opuesta a que España fuera la única beneficiara de las riquezas americanas.

Como el monopolio de Sevilla prohibía que ingleses, franceses y holandeses tocaran cualquier puerto español o portugués, y realizaran operaciones legales de comercio, la solución de éstos fue hacerlas ilegalmente.

De esta manera, surgió el contrabando forzado que obligaba a las colonias a intercambiar, después que los corsarios hacían descargas al aire o enviaban algunas notas escritas amenazando a los colonos, con esta fórmula, los colonos de la Española aprendieron el negocio del contrabando, ya que la coacción no era más que apariencia; además, los corsarios se valieron de simular el naufragio de sus barcos, ya que por motivos humanitario eran acogidos en los puertos donde se concentraba el comercio. Estos buscaban, además de establecer los contactos del negocio, envolver a los funcionarios reales y propietarios con intereses individuales bien definidos. Sin embargo, el contrabando permitió que los colonos sobrevivieran.

La práctica del contrabando forzado condujo al contrabando libre cuando se hizo común el desoír las prohibiciones y casi todos los propietarios atendieron más al negocio clandestino que garantizaba la subsistencia frente al aislamiento, y la carencia que enfrentaba la Española en ese momento.

La piratería y el corso en la banda norte

Para el 1577, el negocio del contrabando reactivaba económicamente a la Española, aunque era notoria la pérdida de su importancia colonial. Ese reactivamiento se concentró en la costa del atlántico que formaba la llamada banda del norte, donde el negocio clandestino encontró una acogida notable por estar sus núcleos poblacionales distantes del control administrativo de Santo Domingo. Al principio, fueron los contrabandistas portugueses quienes comenzaron a impulsar el negocio a bases de vender esclavos negros, y más tarde las negociaciones se produjeron con franceses, ingleses, y holandeses.

Los holandeses llegaron a monopolizar las operaciones del negocio clandestino. El procedimiento para efectuar las operaciones de comercio ilegal, era por lo regular hacer disparos de cañón, a través de los cuales los contrabandistas avisaban su llegada a los puertos naturales; la noticia sobre esa llegada se transmitía a los habitantes de hato a hato. De esta manera la gente y sus esclavos recogían los productos y los transportaban a los sitios de negociaciones. Esta se fundamentaba en el intercambio o trueque. Los contrabandistas facilitaban esclavos y todo tipo de mercancía: jabón, perfumes, vinos, tejidos, entre otros; mientras los colonos facilitaban cuero y otros productos como jengibre, azúcar y madera. El contrabando estabilizó núcleos de colonos en villas como fueron: Bayajá, Montecristi y Puerto Plata, donde se conformó una mentalidad y una ética que llevó asociar gente común con autoridades y propietarios; negocios e intereses personales incidieron a que todos se encubrieran mutuamente, cuando trataban de investigar desde Santo Domingo a través de funcionarios que llegaban a indagar sobre sospechas o denuncias que siempre estuvieron a la orden del día.

Con el crecimiento del contrabando libre se fue operando una serie de efectos, como es el caso de: traslado de ganado que efectuaron los grandes propietarios del sur con el objeto de obtener los beneficios que se obtenían en el norte. Este traslado no sólo dejó casi vacía la zona de Santo domingo, sino que provocó el encarecimiento de la carne. La declinación aún mayor del comercio que se realizaba por Santo Domingo donde vivían los comerciantes y representantes de la Casa de Contratación de Sevilla. Esta declinación del comercio regulado provocó una reducción del fisco real, ya que al bajar la exportación bajaban los impuestos que debían pagarse por concepto del mismo. El contraste socio económico definió en el final del siglo XVI a las dos zonas. Santo Domingo al servicio de los intereses metropolitanos, arruinado y la Banda del norte, activada por el volumen del negocio ilegal que se encausaba por el capitalismo.

Preguntas y Respuestas

¿Qué se recomendó durante la administración de los padres Jerónimos en la producción de azúcar?

Durante la administración de los Padres Jerónimos se recomendó una serie de medidas para impedir la ruina de la Española debido al decaimiento de la economía aurífera, en este sentido habían hecho suyas las opiniones de algunos sectores coloniales de que era necesario desarrollar la agricultura, para lo cual era importante la obtención de préstamos, labradores y negros esclavos que sirvieran de mano de obra.

¿Cómo eran llamados los negros que convenian durante la producción de azúcar?

Pero tomando en cuenta que los negros no fueran los llamados "ladinos" o negros civilizados en Europa, quienes ocasionaban problemas y de los cuales Ovando había traído algunos como esclavos suyos. Los negros que convenían eran los llamados "bozales", arrancados directamente del África por quienes se dedicaban a la trata o negociación negrera.

¿Qué llegaron a efectuar los padres Jerónimos durante la producción de azúcar?

Los Padres Jerónimos llegaron a efectuar préstamos especialmente para la siembra y procesamiento de la caña de azúcar, planta que había sido traída por el almirante Cristóbal Colón en su segundo viaje y que no fue ampliamente aprovechada porque los intereses se dirigían a la explotación aurífera.

¿Para qué era la producción de azúcar?, ¿A quién sustituyo Figuereo?, ¿A qué actuaba Figuereo?, ¿Qué desarrollo estuvo motivado?

La producción de azúcar era para el consumo local; aun así se exportaba alguna cantidad hacia España. Rodríguez de Figuereo, quien sustituyó a los Jerónimos y Alonso Suazo, siguió ofreciendo préstamos y estímulos para el cultivo de la caña de azúcar. Figueroa actuaba de acuerdo a las recomendaciones dadas por la corona para promocionar la economía azucarera cuyo desarrollo estuvo motivado por:

  • El agotamiento de las minas de oro y la mano de obra indígena;
  • Aumento de la demanda del azúcar en Europa;
  • Aclimatación de la caña de azúcar a las condiciones ambientales de la Española.

¿En qué descansó el régimen de la economía azucarera?

El régimen de la economía azucarera descansó fundamentalmente en el empleo de masas de negros africanos, que eran una maquinaria de producción, al mismo tiempo que se les explotaba brutalmente en un régimen esclavista se les ofrecía mejor trato que a los indígenas porque la adquisición de un negro conllevaba una inversión debido a que el propietario lo compraba en una subasta. La presencia del negro amplió la configuración étnico-cultural de la Española, especialmente a partir de 1520, cuando se intensificó el tráfico esclavista.

¿Qué dificultades presentó la producción de azúcar?

El desarrollo de la economía azucarera fue evolucionando positivamente y para 1527 existían 19 ingenios y 6 trapiches, concentrados en su mayor porcentaje, en las márgenes de los ríos Ozama, Haina, Nizao, Nigua y Yaque del sur, de esta forma la región sur con su puerto en Santo domingo, adquirió una mayor predominio productivo frente a la zona norte donde funcionaban sólo dos ingenios que exportaban sus azúcares por Puerto Plata. La dinámica capitalista que produjo el azúcar no pudo evitar la presencia de diversos conflictos que precisó enfrentar el propio virrey Diego Colón.

¿Qué es el contrabando?

El resultado fue la puerta de escape que constituyó el contrabando como una actividad ilícita frente al sistema comercial español. Esta práctica de comercio ilegal tiene sus orígenes en los conflictos políticos, sociales y religiosos que se vinculaban a las monarquías de Carlos V y Felipe II, en la rivalidad internacional que generan ambos monarcas y que atraen hacia las colonias ultramarinas la presencia de corsarios piratas; y en la ausencia de un mercado exterior que permitiera a los colones de la Española colocar sus excedentes o negociar con otras naciones.

Esta ausencia se debía a los controles exclusivos de la Casa de Contratación de Sevilla, además la creciente demanda por parte de Europa de los derivados del ganado, de manera especial "el cuero".

El contrabando se inicio desde la segunda década del siglo XVI cuando diferentes posesiones españoles de América se vieron afectadas por la acción aislada de portugueses y franceses.

¿Qué fueron la piratería y el corso en la producción de azúcar?

Los franceses fueron los primeros en intensificar la piratería en América, ya en el 1522 Jean Florín, se encontraba en estas tierras saqueando puertos. A partir de 1562 los ingleses hicieron suya la práctica de incursionar en las indias occidentales.

El pionero fue John Hawkins que con el apoyo de Isabel de Inglaterra y unos cuantos negociantes de Londres buscó demostrar que el negocio inglés en América podía ser provechoso. Hawkins capturó esclavos en África que fueron comprados con dinero obtenido del azúcar y el cuero que había negociado en la Española.

El negocio efectuado por el inglés provocó una reacción tanto en la isla como en España donde tuvo la osadía de enviar parte del importe de sus ventas, como también una carta amistosa a Felipe II con la cual intentó persuadirlo de la conveniencia de que España e Inglaterra compartieran el comercio de América.


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