Guerra de la reconquista

Guerra de la reconquista

Antecedentes

los franceses no lograron tener el control total del Santo Domingo oriental, pues los haitianos dirigidos por Jean Jacques Dessalines se mantuvieron tratando de ocupar territorios, logrando controlar algunas localidades:

  • Ciudades como Santiago, La Vega y Cotuí estaban bajo el influjo de los haitianos. Tanto así que, en el 1804, Dessalines exigió a los habitantes de esos pueblos una contribución de un millón de pesos.
  • Esa solicitud provocó que muchos habitantes se marcharan del país.
  • Ese mismo año las tropas de Ferrand desalojaron a los haitianos de esos poblados.
  • En el 1805, Dessalines y Cristophe ocuparon la ciudad de Santiago. Intentaron ocupar la ciudad de Santo Domingo, la cual fue rodeada, pero la presencia de una escuadra francesa en las costas hizo pensar que los franceses venían a invadir Haití y los haitianos se retiraron. Cuando regresaban saquearon, incendiaron y asesinaron muchas personas a su paso por las ciudades de Moca y Cotuí.

No obstante, el apoyo ofrecido por los franceses y la actitud conciliadora de su gobernador Ferrand, se produjeron situaciones que provocaron enfrentamiento:

  • Los franceses prohibieron que los dominicanos comercializaran con los haitianos.
  • Los haitianos dejaron de hostilizar en el territorio dominicano. No representaban un peligro.

Características de la guerra

El 2 de mayo de 1808, en Madrid, los españoles iniciaron la insurrección contra las tropas napoleónicas que ocupaban a España.

Esta rebelión tuvo repercusiones en el Santo Domingo, debido a que en ese mismo año se formaron dos grupos para luchar en contra de la dominación francesa del Santo Domingo Español.

Uno de estos grupos estaba formado por hateros y era dirigido por el cotuisano Juan Sánchez Ramírez; el otro estaba integrado por miembros del sector de los tabaqueros cibaeños surgido durante la década de 1760, además por mercaderes de la región Norte y campesinos sureños, todos encabezados por el comerciante, español residente en Azua, Ciriaco Ramírez.

Ambos grupos fueron ayudados con armas y municiones por los gobernantes haitianos Alexandre Pétion y Cristhophe, quienes gobernaban la república del sur y el imperio del norte respectivamente, luego de que Dessalines fuera asesinado el 17 de octubre de 1806 y la nación quedó dividida en dos: norte y sur.

Tanto Pétion como Cristhophe querían que fuesen vecinos los esclavistas franceses que gobernaban la parte oriental de la isla, pues consideraban que mientras éstos la gobernaran la independencia haitiana no estaría segura debido a que en cualquier momento el territorio del Santo Domingo Español podía ser utilizado como lugar de entrada de una invasión a Haití por parte de los franceses, con el fin de apoderarse de su antigua colonia.

Por otro lado, el gobernador de Puerto Rico, entonces colonia española, Toribio Montés, facilitó armas y municiones que serían pagadas con caoba del Santo Domingo Español y envió 200 voluntarios, la mayoría de los cuales eran criollo-e5pañoles que habían migrado a esa isla, éstos desembocaron en Boca del Yuna y fueron incorporados a las tropas de Juan Sánchez Ramírez.

La batalla decisiva tuvo lugar el 7 de Noviembre de 1808 en Palo Hincado, lugar cercano a la ciudad del Seibo, cuando dos mil criollo-españoles, capitaneados por Juan Sánchez Ramírez, se enfrentaron a 620 franceses comandados por Ferrand.

A pesar de que sus fuerzas estaban en gran desventajas numéricas y de desconocer completamente el terreno que el enemigo había elegido para la batalla, el general francés ordenó atacar. Los franceses fueron derrotados por los criollo-españoles.

El predominio político de los hateros

Los criollo-españoles sitiaron la ciudad de Santo Domingo, la cual estaba bajo el dominio del general francés Dubarquier.

Delegados de varias ciudades del Santo Domingo Español se reunieron en Bondillo, Bayona, lugar cercano a Manoguayabo, el 13 de diciembre de 1808, para decidir el futuro político de la parte oriental de la isla. Esa reunión se denominó la Junta de Bondillo.

Se discutieron dos proposiciones: una sus tentada por el sector batero y su líder Juan Sánchez Ramírez, en la que se propugnó por la reincorporación del Santo Domingo Español al imperio español, en calidad de colonia; la otra, presentada por Ciriaco Ramírez y los tabaqueros y comerciantes cibaeños, en la que se abogó por la proclamación de la independencia.

Se decidió que el Santo Domingo Español volviera a ser colonia de España, se reconoció a Fernando VII como rey y se nombró a Juan Sánchez Ramírez como gobernador. Los hateros impusieron su voluntad, por tener un mayor número de delegados y por ser el sector con mayor importancia económica, social y política en esos momentos.

Al estar Inglaterra en guerra con Francia, en marzo de 1809, una escuadra naval inglesa comenzó de manera permanente un bloqueo al puerto de Santo Domingo, para impedir que barcos franceses llevasen armas, municiones, refuerzos, medicinas y alimentos a los soldados que bajo el mando de Dubarquier estaban siendo sitiados desde noviembre de 1808 por los criollo—españoles.

Este largo sitiado obligó a las tropas francesas a comer caballos, cotorras; perros, asnos, gatos, ratones y una harina extraída de un tubérculo que los criollos llaman guáyiga, y cuyo nombre científico es zamia debilis.

El sitiado se hizo irresistible, por lo que el 11 de julio de 1809 se rindieron al mayor general inglés Carmichel.

De esta manera terminó el período conocido en la historia dominicana como la era de Francia en Santo Domingo.

Situación económica después de la guerra

Eran muy escasas las entradas de las aduanas de las cuales la que más producía era la de Puerto Plata, por su comercio con Estados Unidos y Europa, a donde se llevaba el tabaco cosechado en la región del Cibao.

La agricultura estaba decaída a consecuencia de las guerras, de la emigración y de otras muchas vicisitudes, reduciéndose la exportación al tabaco de aquel territorio, a algún ganado, cuero y al cabo de algunos años a la madera, principalmente caoba y mieles así como aguardiente en lo que quedó de los antiguos ingenios que no fueron más que fábricas deterioradas.

La producción de café y cacao era insignificante y no se cosechaba algodón ni añil, tampoco existía desde hacía mucho tiempo una sola mina en estado de explotación; de manera que el comercio se reducía a la importación de género de consumo y a la exportación de los artículos ya nombrados; el movimiento comercial era lánguido, de poca importancia y limitado a la importación. La población era escasa y pobre, se estimaba en 80,000 personas la cantidad de habitantes residentes en la parte oriental de la isla.

El gobierno de Juan Sánchez Ramírez

Después de acordar Sánchez Ramírez con Carmichel las ventajas que se otorgarían en la colonia a los nacionales ingleses y a sus mercancías y efectos, se embarcó el general inglés llevándose madera de los comerciantes franceses y la artillería de bronce de la plaza, como compensación por los gastos hechos por la escuadra.

Uno de los primeros pasos organizativos del brigadier Sánchez Ramírez fue enviar a España un representante, don Domingo Muñoz Del Monte con la misión de dar cuenta de los sucesos ocurridos y solicitar el concurso de la madre patria, pero como ésta sostenía su guerra de independencia se designó a Don Francisco Javier Caro para que organizara la administración pública.

Sus gestiones fueron poco fructíferas; pero tuvo el acierto de dejar como capitán general al brigadier Sánchez y nombrar teniente gobernador y asesor general a José Núñez de Cáceres.

No se aplicaron medidas que contribuyeran al desarrollo político y económico de la colonia. Se produjo una crisis económica de tal magnitud que a esta parte de la isla se le conoce con el nombre de la España Boba.

Las escasas rentas y la carencia absoluta de apoyo por parte de la metrópoli mantenían la colonia estacionada, originándose el desaliento que no tardó en manifestarse con planes revolucionarios que fueron reprimidos con mano fuerte, ahorcando y fusilando a algunos de los conjurados y dándose el doloroso espectáculo de freír en alquitrán los cuerpos descuartizados de los ahorcados, y el de que sus cabezas se colgaran en determinados lugares públicos para que esto sirviera de escarmiento a la población.

Sánchez Ramírez, quebrantado de salud, y convencido" de que no podría reponerse, se despidió del pueblo el 5 de Febrero de 1811, publicando una proclama en la que recomendaba a los dominicanos su sumisión a E5paña y la paz con Haití. El 12 de Febrero de 1811 muere Sánchez Ramírez y es sustituido por Manuel Caballero.

La independencia efímera: protesta y levantamiento

Para 1821 la situación general de América y Europa había variado notablemente. Napoleón Bonaparte perdió su predominio y Fernando VII retornó al trono español.

Paralelo a los hechos de Europa, se producían los movimientos de independencia en muchas regiones de América, las cuales desconocían el poder que pudiera tener Fernando VII sobre lo que habían sido territorios ultramarinos de España.

Hasta 1821, la colonia de Santo Domingo había estado fuera de peligro de una invasión haitiana.

La muerte de Pétion en 1818 convirtió a Jean Pierre Boyer en el sucesor republicano y la muerte de Henri Christophe (1820) lo colocó al frente de un Estado haitiano nuevamente unificado.

Las autoridades españolas y especialmente Kinderlan, tuvieron conocimiento de las circunstancias que rodeaban el proyecto invasor de Boyer. Los mulatos servían en las filas del ejército sin conseguir la ciudadanía española negada por la constitución la cual se puso en vigencia en todos los territorios españoles; no sólo el gobernador buscaba atraer a los militares, sino que José Núñez de Cáceres hacía otro tanto desde su posición de funcionario importante de la colonia.

Los planes de Núñez de Cáceres eran conseguir las condiciones necesarias para la emancipación de Santo domingo y para ello se valió de Pablo Alí.

Tres fuerzas pugnaban para el año de 1821:

  1. Pro haitiana, entre los que se encontraban el propio Alí.
  2. Pro colonial encabezada por el gobernador que asumía el mando español.
  3. Pro-Colombia representado por Núñez de Cáceres y otros colonos más.

Para Noviembre de 1821, la situación de Santo Domingo estaba bastante agitada; en la frontera, Andrés Amarante juraba la independencia, provocando el respaldo de Dajabón, Monte Cristi y otras regiones donde los pro-haitianos se movilizaron para hacerla efectiva, buscando la unificación con Haití.

Núñez de Cáceres se rebela

El juramento de Andrés Amarante en la frontera y la unificación de Dajabón y Monte Cristi al movimiento pro-haitiano obligó a Núñez de Cáceres a agilizar su proyecto y conjuntamente con Pablo Alí y sus tropas de morenos depusieron del gobierno y al representante de España, Pascual Real.

El 1 de diciembre de 1821 se anunciaba el cambio político de Santo Domingo.

La independencia llevada a cabo por el movimiento que encabezó Núñez de Cáceres fue el resultado de la frustración que experimentaron algunos hombres de Santo Domingo frente a la inutilidad del proyecto que encabezó Sánchez Ramírez. Además fue el resultado de las ideas liberales que habían penetrado a Santo Domingo con la cual se inicia la búsqueda de un orden republicano lo que permitió el ascenso político de Núñez de Cáceres, quien pasó a ser primer gobernador del Estado que definió con el nombre de Haití Español.

Proclamación de la independencia

El Haití Español nació con una declaración de independencia redactada por Cáceres en la que rechazaba la dependencia y el sometimiento caprichoso del gobierno de España y proclamaba que el pueblo dominicano asumía la empresa de figurar y ser admitido al rango y consideración de los demás pueblos del mundo político. Se estableció una junta provincial donde se definían los principios liberales y las condiciones de los ciudadanos.

La independencia promovida por Cáceres se produjo en medio de una realidad social ambivalente.

De los hombres que dieron su apoyo, unos pertenecían a la élite burocrática y otros formaban parte del sector cuyos intereses dependían de la política económica de España. Algunos sectores rechazaban la idea de unirse a la Gran Colombia prefiriendo formar parte de la República de Haití.

Los partidarios de la incorporación a Haití eran, en su mayoría, habitantes de la zona fronteriza y del Cibao.

Esta no fue una independencia dirigida a toda la población de la colonia debido a que excluía al sector de los esclavos. Se proclamó la independencia, pero no se abolió la esclavitud. A pesar de que Cáceres había logrado el apoyo de Pablo Alí y sus hombres con la promesa de que la esclavitud sería abolida. El incumplimiento de ese acuerdo le restó base social al gobierno de Cáceres.

Núñez de Cáceres asumió la presidencia del, nuevo Estado y envió al vicepresidente, Antonio María Pina, de origen canario, a la Gran Colombia, confederación formada por Ecuador, Colombia y Venezuela. Esta confederación era conducida por Simón Bolívar. Pina tenía el compromiso de gestionar la unión del naciente Estado a dicha confederación. Esta misión fracasó al no poder encontrarse con Bolívar, ya que éste se encontraba en Perú en campañas militares.

El motivo de la unidad era evitar que Haití invadiese la parte oriental de la isla. Se presumía que Bolívar podía convencer a importante sectores políticos haitianos de que depusieran esa decisión pues, él recibió el apoyo de Pétion para su lucha por la inde pendencia de América. Incluso, el nombre del gobierno instaurado por Cáceres respondía al interés de acercarse a los haitianos. A tal punto, que propuso la firma de un tratado comercial, de amistad y de defensa mutua pero, los planes de Boyer eran otros.


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